Rendimiento y Pareto de defectos: la cifra que dice cómo va de verdad una fábrica
El problema: hablar de calidad sin cifras
Los compradores interrogan a los proveedores sobre calidad y reciben adjetivos: «tenemos un control estricto», «nuestra tasa de defectos es muy baja», «solo enviamos piezas buenas». Afirmaciones que no se pueden comprobar, comparar ni mejorar. La fábrica, mientras tanto, sí tiene cifras, porque cuenta lo que descarta. La brecha es que casi nadie pide esos números en una forma utilizable.
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El rendimiento, bien definido
El rendimiento es la proporción de piezas iniciadas que terminan como producto de primera calidad empacado. La definición importa porque hay varias, y una fábrica que elige la más favorable no miente: mide en un punto conveniente. Tres puntos de referencia: tras la cocción de bizcocho (recoge pérdidas de conformado, secado y primera cocción); tras la cocción de esmalte (añade esmalte y segunda cocción, normalmente el bloque mayor); y tras la decoración y el empaque (añade decoración, manipulación y selección). La cifra útil es una global, de piezas iniciadas a primera calidad empacada; las intermedias dicen dónde está la pérdida.
El Pareto de defectos y por qué es la parte útil
Casi toda línea pierde la mayor parte de sus rechazos por un número pequeño de causas. Un Pareto es la lista de tipos de defecto ordenada por recuento o por porcentaje de pérdidas; cuatro o cinco entradas suelen explicar la mayoría, y la lista cambia cuando algo cambia, lo que la convierte en instrumento de diagnóstico y no en una nota. Tres señales: un defecto dominante dice dónde es más débil el proceso y si la fábrica lo sabe; una lista que cambia dice que algo se movió (pasta, lote de esmalte, operario nuevo, prisa de temporada); y una lista que no cambia nunca en un año sugiere que nadie actúa sobre ella.
Qué pedir y cómo
Cuatro elementos que caben en una página: rendimiento global del artículo, mensual, de los últimos seis meses; los cinco tipos de defecto principales por recuento, con el porcentaje de cada uno; dónde ocurren las pérdidas (bizcocho, esmalte, decoración, empaque); y qué cambió a raíz del último defecto relevante y su efecto medido. Una petición así la puede responder cualquier fábrica que guarde registros de producción, y es razonable pedirla cuando ya existe relación.
Cinco formas en que las cifras engañan
Reparación contada como primera calidad: una pieza reparada fue rechazada y recuperada; si se cuenta como primera sin declararlo, el rendimiento se favorece. Rechazos vendidos y no contados: las segundas calidades vendidas reducen la pérdida y mejoran el rendimiento declarado sin mejorar el proceso. Un estándar de defecto generoso: el rendimiento se mide contra el criterio propio de la fábrica, y un criterio laxo produce una cifra alta y un cliente decepcionado. Una definición conveniente: medida tras empaque, o excluyendo rechazos de decoración, o por turno en lugar de por lote. Y buenas cifras en el artículo equivocado: el rendimiento estrella puede ser el de una taza simple mientras se habla de una pieza compleja con tapa; la cifra debe ser de este artículo.
Cómo usarlo
Para comparar: un proveedor que cotiza más barato con un rendimiento materialmente menor no es más barato; las pérdidas están en algún punto de la cadena, normalmente en la inspección del comprador o en el mercado. Para detectar deterioro temprano: un rendimiento que cae dos meses seguidos es señal de preguntar qué cambió. Y para verificar mejoras declaradas: cuando un proveedor dice que una acción correctiva funcionó, la tendencia del rendimiento es la evidencia.
La cláusula que merece la pena
Una línea en el acuerdo de suministro: informe de calidad mensual, de una página, con el rendimiento de los artículos acordados y los principales tipos de defecto con recuentos. Cuesta al proveedor una hora al mes y da a ambas partes la misma imagen, que es la condición para mejorar algo.
La guía de empaque explica cómo se especifican juntas la capa retail y la de protección.
El hábito que lo ata todo
El hábito es pedir el número en lugar del adjetivo.
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